Gazpacho casero: Historia, receta original y variantes
octobre 05, 2026
El gazpacho casero tiene esa capacidad de aparecer justo cuando más apetece: después de una mañana de calor, antes de comer o al volver de la playa.
Lo sirves bien frío y reconoces enseguida el sabor del tomate, el aceite de oliva y ese punto de vinagre que cada cual ajusta a su gusto. En España es una receta de verano muy nuestra, pero también una que admite pequeños cambios sin perder su carácter.
A continuación, te propongo dar un vistazo a sus ingredientes y a su historia antes de preparar una versión que puedas hacer a tu manera. Vamos a ello.
Pro tip: Como pasa con cualquier receta, el gazpacho casero cambia según cómo lo prepares. Si pasas las hortalizas por un extractor Hurom, obtienes una base más fluida. Más adelante veremos qué implica eso al servirlo y al ajustar los ingredientes.

Gazpacho casero: Un clásico del verano que nunca pasa de moda
El gazpacho es una sopa fría de hortalizas crudas, aceite de oliva, vinagre y sal. En su versión andaluza más conocida, el tomate es el protagonista, acompañado de pepino, pimiento y ajo.
Puedes tomarlo en vaso, servirlo como primer plato o añadirle una guarnición de hortalizas picadas. Y si tienes una jarra esperando en la nevera al volver a casa, entiendes por qué sigue siendo una de las recetas favoritas del verano en España.
Historia del gazpacho: De Andalucía a las mesas de todo el país
Para encontrar los antecedentes del gazpacho hay que mirar más atrás que el tomate.
En la Hispania romana ya se tomaban mezclas de agua y vinagre, como la posca, y se preparaban majados de pan, ajo y hierbas. No eran el gazpacho que conocemos, pero ayudaban a entender una idea que perduró durante siglos: reunir ingredientes sencillos en una comida que sentara bien bajo el calor.
Durante la época de Al-Ándalus también se preparaban mezclas frías con pan remojado, ajo, aceite y vinagre. El tomate llegó de América en el siglo XVI, aunque tardó en hacerse habitual en la cocina.
Fue después, al incorporarse a las recetas populares andaluzas, cuando el gazpacho empezó a parecerse al que hoy reconoces. Con el tiempo, aquella preparación ligada al campo llegó a las mesas de todo el país.
En esa misma familia de recetas frías hay variantes con personalidad propia:
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El salmorejo cordobés es similar al gazpacho andaluz, pero prescinde del pepino y del pimiento. Por eso tiene un sabor y una textura más concentrados.
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Mientras, el ajoblanco malagueño (también llamado gazpacho blanco) conserva la base de pan, ajo y aceite, pero usa almendras en lugar de tomate.
Son distintas maneras de trabajar ingredientes cercanos, y más adelante veremos cómo prepararlas.
¿Sabías que...? El gazpacho manchego es un caso aparte. Se trata de un guiso caliente de carne y trozos de torta cenceña que se cuecen en el caldo. Pese al nombre, no es una variante de la sopa fría andaluza.
Por qué el gazpacho encaja tan bien en los meses de calor
Al volver de la calle en pleno agosto, agradeces encontrar algo fresco que no te obligue a encender los fogones. Puedes dejar el gazpacho preparado con antelación y servirlo directamente de la nevera.
Además, el verano trae tomates maduros y con sabor, algo que se nota mucho en una receta con tan pocos ingredientes. Un vaso antes de comer o un cuenco con guarnición encajan fácilmente en cualquier día de calor.
Puede que te guste espeso y con pan, o que prefieras una versión más fluida para beber. Hay quien añade más pepino, quien reduce el ajo y quien busca un punto de vinagre de Jerez que se note bien.
No hace falta que dos jarras salgan iguales. Parte del encanto del gazpacho casero está en probarlo, ajustar el aliño y encontrar el equilibrio que más te gusta.

Beneficios del gazpacho casero para la salud
El gazpacho te ayuda a incorporar hortalizas a la comida de una forma especialmente apetecible cuando hace calor. Y eso trae ciertos beneficios para la salud:
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Ayuda a conservar nutrientes sensibles al calor. Al prepararse con hortalizas crudas, se evita la pérdida de vitamina C asociada a la cocción. Aun así, el contenido final también cambia con el tiempo de conservación y con la cantidad de pulpa que se retire.
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Aporta compuestos antioxidantes. El tomate y las demás hortalizas contienen carotenoides y compuestos fenólicos. Según un estudio publicado en Journals of Nutrition, el consumo diario de gazpacho durante dos semanas se relacionó con cambios en algunos indicadores de estrés oxidativo e inflamación.
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Puede favorecer la salud cardiovascular. Un estudio observacional en personas con alto riesgo cardiovascular encontró una asociación entre consumir gazpacho y presentar cifras más bajas de presión arterial.
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Contribuye a una mayor sensación de saciedad. En un estudio que comparó gazpacho, ajoblanco y hummus, el gazpacho obtuvo las puntuaciones más altas de saciedad percibida.
Estos estudios dan buenas razones para incluir el gazpacho en una alimentación variada. Sin embargo, esto no significa que una receta concreta tenga los mismos efectos en todo el mundo.
Lo que sí puedes hacer en casa es elegir buenos ingredientes y prepararlo como más te guste tomarlo.
¿Qué lleva un gazpacho? Ingredientes esenciales del clásico andaluz
Una buena receta de gazpacho empieza por ingredientes que tengan sabor por sí mismos. Como se prepara en crudo, se nota enseguida si el tomate está maduro o si el aliño tapa todo lo demás.
Estos son los ingredientes habituales del gazpacho andaluz y lo que aporta cada uno:
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Tomates maduros: Son la base de la receta. Aportan el color, buena parte del líquido y el sabor principal. Usar tomates de temporada marca la diferencia.
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Pepino: Su sabor fresco equilibra el tomate y hace que el gazpacho resulte más ligero. Puedes pelarlo si lo prefieres suave o conservar parte de la piel.
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Pimiento verde: Añade ese toque vegetal tan reconocible del gazpacho clásico. No necesitas mucho para que se note.
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Ajo: Con un diente pequeño puedes darle carácter al gazpacho sin que tape el sabor de las hortalizas. Pruébalo antes de añadir más, porque en crudo se nota bastante.
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Aceite de oliva virgen extra: Da sabor y cuerpo. Incorpóralo poco a poco para que se mezcle bien con el resto.
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Vinagre: Equilibra el dulzor del tomate. El vinagre de Jerez aporta un sabor característico, aunque también puedes usar vinagre de vino.
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Sal: Ayuda a que destaquen los demás ingredientes. Añádela al final y prueba antes de rectificar.
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Pan y agua: Sirven para ajustar la consistencia. La miga de pan blanco del día anterior espesa el gazpacho; un poco de agua fría lo deja más fluido.
Pro tip: No hace falta acertar todas las cantidades a la primera. Prueba el gazpacho cuando ya esté mezclado y decide entonces si necesita más acidez, una pizca de sal o algo de agua.
Alternativas y sustituciones para adaptar los ingredientes a tu gusto
En casa puedes cambiar las proporciones sin perder de vista el sabor del tomate. Un poco de pimiento rojo aporta un matiz más dulce; una pequeña cantidad de cebolla blanca le da más intensidad.
Si los tomates ya son ácidos, reduce el vinagre. Y si preparas un gazpacho sin pan, añade el agua al final, poco a poco, hasta conseguir la textura que te apetezca.
Tres formas de preparar gazpacho casero: mortero, batidora o extractor
Con los mismos ingredientes puedes conseguir gazpachos bastante distintos.
La diferencia está, sobre todo, en la textura: cuánto se deshacen las hortalizas, cuánta pulpa queda y cómo te gusta tomarlo. También cambia el tiempo que dedicas a prepararlo.
Gazpacho majado a mano: El método tradicional
Antes de que la batidora llegara a las cocinas, los ingredientes se trabajaban a mano. El ajo, el pan remojado y las hortalizas se majaban en un mortero o en un recipiente amplio, añadiendo el aceite y el vinagre hasta encontrar el punto deseado.
Esta es una forma de acercarte a la receta tradicional y de controlar la mezcla paso a paso. El gazpacho suele quedar con una textura más rústica, que puedes disfrutar tal cual o trabajar un poco más si lo quieres más uniforme.
Para varias raciones, eso sí, requiere tiempo y esfuerzo; conseguir un resultado muy fino a mano puede hacerse pesado.
Gazpacho con batidora de vaso: Una opción habitual hoy
A diferencia del método tradicional, la batidora permite preparar una jarra en pocos minutos. Trituras el tomate, el pepino, el pimiento y el ajo, incorporas el pan remojado si lo usas y ajustas el aliño.
Como la pulpa permanece en la mezcla, obtienes un gazpacho con cuerpo que conserva buena parte de la fibra de las hortalizas.
Si esa textura te gusta, ya puedes dejarlo enfriar. Si lo prefieres más fino, tendrás que pasarlo por un colador fino para retirar pieles, semillas y parte de la pulpa. Ese paso añade trabajo y también retira parte de los sólidos que la batidora había integrado.
Gazpacho con extractor de prensado en frío: Un resultado más fino y ligero
Si te gusta servir el gazpacho en un vaso y encontrar una textura fluida desde el principio, puedes pasar el tomate, el pepino y el pimiento por un extractor de prensado en frío.
Este equipo separa buena parte de la pulpa durante la extracción, de modo que no necesitas colar la base después.
Un punto importante con este método: el pan no se introduce en el extractor. Para añadirlo a la preparación, puedes triturarlo aparte con una batidora antes de mezclarlo con el resto de los ingredientes.
Al retirar pulpa, esta versión contiene menos fibra que un gazpacho preparado con toda la hortaliza triturada. De hecho, puedes guardar la pulpa para una salsa, un sofrito o una crema.

Qué método elegir según la textura que buscas
Antes de elegir un método u otro, piensa primero en cómo te gusta tomar el gazpacho.
El mortero encaja si disfrutas de una textura rústica y del proceso de hacerlo a mano. Mientras, la batidora resulta práctica para un gazpacho con cuerpo que conserve toda la pulpa.
Ahora bien, si prefieres servirlo en un vaso y beberlo sin encontrar trocitos, usar un extractor Hurom deja una base más fina y ligera. Esa textura fluida es especialmente agradable cuando tienes el gazpacho bien frío en la nevera y solo quieres servirte un vaso.
Cómo hacer gazpacho: Receta de la abuela al estilo Hurom
Pasemos ahora a la parte interesante: ¿cómo hacer un gazpacho andaluz casero?
Esta versión usando un extractor lento conserva los sabores del clásico andaluz, pero deja el pan para quien prefiera una textura más espesa. Así queda fluida y ligera, perfecta para servir bien fría en un vaso si así lo deseas.

Tiempo de preparación: 15 minutos, más el tiempo de enfriado.
Perfil nutricional (estimado por ración de 240 ml):
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Calorías: 200 kcal
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Grasas totales: 19 g
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Hidratos de carbono: 7 g
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Fibra alimentaria: 1 g
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Proteínas: 2 g
Nota: Valores orientativos para un rendimiento de 1,2 litros, sin pan ni guarnición. Pueden variar según la cantidad de líquido y pulpa obtenida.
Ingredientes:
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1 kg de tomates rojos bien maduros
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1 pimiento verde grande, unos 150 g una vez limpio
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1 pepino, unos 250 g una vez pelado
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1 diente de ajo pequeño
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100 ml de aceite de oliva virgen extra
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30 ml de vinagre de Jerez
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2 g de sal
Preparación:
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Lava los tomates, el pimiento y el pepino. Si quieres servir el gazpacho enseguida, empieza con las hortalizas frías.
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Pela el pepino y el ajo. Retira el pedúnculo de los tomates y el tallo y las semillas del pimiento. Corta solo las piezas demasiado grandes para introducirlas en tu extractor.
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Pasa las hortalizas por el extractor, alternando tomate, pepino y pimiento. Coloca el ajo entre ingredientes jugosos.
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Vierte el líquido en una jarra. Añade el aceite poco a poco mientras remueves con unas varillas. Incorpora el vinagre y la sal, mezcla y prueba.
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Si lo quieres más ligero, añade un poco de agua fría. Déjalo enfriar en la nevera y remueve antes de servir.
Pro tip: Si prefieres el gazpacho con pan, remoja 150 g de pan blanco del día anterior en una parte del gazpacho ya extraído. Cuando se ablande, tritúralo en una batidora y luego intégralo con el resto de la mezcla.
Cinco variantes de gazpacho casero que puedes probar
El gazpacho andaluz es un buen punto de partida, pero no tienes por qué preparar siempre la misma variante.
Algunas recetas de su familia llevan pan o almendras y se comen con cuchara. Otras aprovechan frutas y hortalizas de verano para buscar sabores nuevos.
Aquí tienes cinco propuestas para ir cambiando según lo que te apetezca y lo que encuentres de temporada.
1. Salmorejo cordobés: Una alternativa cremosa y consistente
Si te apetece una sopa fría que puedas tomar despacio, con cuchara, prueba el salmorejo. Es una receta muy ligada a Córdoba, con una textura espesa y suave. Se distingue del gazpacho andaluz porque no lleva pepino ni pimiento.
Tiempo de preparación: Unos 25 minutos, más el tiempo de enfriado.
Perfil nutricional (estimado por ración de 240 ml):
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Calorías: 410 kcal
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Grasas totales: 31 g
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Hidratos de carbono: 29 g
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Fibra alimentaria: 1,7 g
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Proteínas: 6,2 g
Valores orientativos para un rendimiento de 1,1 litros, sin guarnición.
Ingredientes:
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1 kg de tomates rojos bien maduros
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200 g de pan de hogaza, preferiblemente telera cordobesa
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150 ml de aceite de oliva virgen extra
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1 diente de ajo pequeño
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Sal al gusto
Preparación:
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Lava los tomates, retira el pedúnculo y pela el ajo.
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Pasa los tomates por tu extractor y vierte el líquido sobre el pan. Déjalo reposar unos 10 minutos, hasta que la miga esté bien empapada.
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Lleva el pan y el tomate a una batidora de vaso. Añade el ajo y la sal, y tritura hasta obtener una crema uniforme.
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Incorpora el aceite poco a poco mientras sigues batiendo. Prueba, ajusta la sal y enfría antes de servir.
2. Ajoblanco malagueño: El antecesor sin tomate del gazpacho andaluz
El ajoblanco es una de esas recetas que recuerdan que las sopas frías andaluzas ya existían antes de que el tomate llegara a nuestras cocinas. Es blanco, cremoso y tiene un sabor delicado a almendra que agradece servirse bien frío.

Tiempo de preparación: Unos 25 minutos, más entre 6 y 8 horas de remojo de las almendras y el tiempo de enfriado.
Perfil nutricional (estimado por ración de 240 ml):
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Calorías: 430 kcal
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Grasas totales: 32 g
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Hidratos de carbono: 26 g
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Fibra alimentaria: 1,5 g
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Proteínas: 6 g
Nota: Valores orientativos por 240 ml, calculados para un rendimiento final de 800 ml. El contenido real puede variar según la cantidad de pulpa de almendra que retenga el extractor.
Ingredientes:
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150 g de miga de pan blanco del día anterior
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100 g de almendras crudas y peladas
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100 ml de aceite de oliva virgen extra
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1 diente de ajo pequeño
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30 ml de vinagre de Jerez
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Sal al gusto
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500 ml de agua fría para la receta, más agua para remojar las almendras
Preparación:
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Cubre las almendras con agua y déjalas en remojo entre 6 y 8 horas. Escúrrelas, enjuágalas y desecha el agua de remojo.
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Pasa las almendras por el extractor junto con el agua fría, añadiendo ambas poco a poco.
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Vierte la leche de almendras sobre el pan y espera unos 10 minutos para que la miga se empape.
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Tritura esa mezcla en una batidora con el ajo, el vinagre y la sal.
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Añade el aceite poco a poco hasta conseguir una crema homogénea. Enfría antes de servir.
3. Gazpacho de pepino y albahaca: una propuesta verde y refrescante
Esta versión cambia el color rojo de siempre por uno verde y deja que el pepino marque el sabor. La albahaca le da un aroma fresco, mientras que el queso manchego rallado se añade justo al servir y aporta un contraste más intenso.
Tiempo de preparación: Unos 20 minutos, más entre 6 y 8 horas de remojo de las almendras y el tiempo de enfriado.
Perfil nutricional (estimado por ración de 240 ml):
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Calorías: 320 kcal
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Grasas totales: 27 g
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Hidratos de carbono: 9 g
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Fibra alimentaria: 0,5 g
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Proteínas: 11 g
Nota: Valores orientativos por 240 ml, calculados para un rendimiento final de 850 ml e incluido el queso. Añadir agua o variar la cantidad de pulpa extraída cambiará los valores por ración.
Ingredientes:
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4 pepinos pequeños, unos 800 g
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120 g de queso manchego curado
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50 g de almendras crudas y peladas
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15 g de albahaca fresca
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1 diente de ajo pequeño
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60 ml de aceite de oliva virgen extra
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Sal al gusto
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Agua fría (opcional para ajustar espesor)
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Agua adicional para remojar las almendras
Preparación:
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Remoja las almendras entre 6 y 8 horas. Escúrrelas, enjuágalas y desecha el agua de remojo.
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Lava los pepinos y la albahaca. Pela el ajo y retira la corteza del queso. Pela también los pepinos si prefieres un sabor más suave.
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Pasa los pepinos por tu Hurom alternándolos con las almendras. Introduce el ajo y la albahaca entre los trozos de pepino.
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Mezcla el líquido con el aceite y una pizca de sal. Añade agua fría si lo quieres menos concentrado y deja enfriar.
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Ralla el manchego y repártelo sobre cada ración justo antes de servir.
4. Gazpacho de sandía: Una variante mediterránea con un toque dulce
Pasamos ahora a variantes menos tradicionales, que no dejan de ser alternativas frescas para el verano.
Esta receta de gazpacho de frutas de inspiración muy mediterránea combina la acidez del tomate con el dulzor natural de la sandía. Queda ligero y con un punto dulce que apetece mucho en verano.

Tiempo de preparación: 15 minutos, más el tiempo de enfriado.
Perfil nutricional (estimado por ración de 240 ml):
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Calorías: 145 kcal
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Grasas totales: 9 g
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Hidratos de carbono: 16 g
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Fibra alimentaria: 0,8 g
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Proteínas: 2,5 g
Nota: Valores orientativos para un rendimiento de 1 litro.
Ingredientes:
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600 g de sandía sin corteza ni semillas
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500 g de tomates rojos maduros
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50 g de cebolla
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25 g de pimiento rojo
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1 diente de ajo pequeño
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10 g de albahaca fresca
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40 ml de aceite de oliva virgen extra
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15 ml de vinagre de Jerez
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Sal al gusto
Preparación:
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Lava los tomates, el pimiento y la albahaca. Pela la cebolla y el ajo; retira el tallo y las semillas del pimiento.
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Pasa la sandía, los tomates, la cebolla y el pimiento por tu extractor. Introduce la albahaca y el ajo entre los trozos más jugosos.
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Añade el aceite poco a poco mientras remueves con unas varillas. Incorpora el vinagre y la sal, prueba y ajusta.
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Deja enfriar en la nevera y remueve antes de servir.
5. Gazpacho de nectarina: Dulce, ácido y muy veraniego
La nectarina se suma a esta colección como otra fruta de verano capaz de transformar el gazpacho sin ocultar su base de tomate. Su equilibrio entre dulzor y acidez encaja de forma natural con las hortalizas y da lugar a una variante de temporada con personalidad propia.
Tiempo de preparación: 15 minutos, más el tiempo de enfriado.
Perfil nutricional (estimado por ración de 240 ml):
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Calorías: 215 kcal
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Grasas totales: 13,5 g
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Hidratos de carbono: 22 g
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Fibra alimentaria: 1 g
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Proteínas: 3 g
Nota: Valores orientativos para un rendimiento de 1 litro.
Ingredientes:
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650 g de nectarinas maduras
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500 g de tomates rojos maduros
-
15 g de pimiento verde
-
40 g de cebolla
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1 diente de ajo pequeño
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25 ml de vinagre de sidra de manzana
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60 ml de aceite de oliva virgen extra
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5 g de sal, más cantidad al gusto si hace falta
Preparación:
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Lava las nectarinas, los tomates y el pimiento.
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Retira los huesos de las nectarinas, el pedúnculo de los tomates y el tallo y las semillas del pimiento. Pela la cebolla y el ajo.
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Pasa la fruta, las hortalizas y el ajo por tu extractor.
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Añade el aceite poco a poco a la mezcla obtenida mientras remueves. Incorpora el vinagre y la sal; prueba y ajusta el aliño.
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Guarda el gazpacho unas horas en la nevera y remueve antes de servir.
Consejos para preparar un gazpacho casero
Con buenos ingredientes, el gazpacho necesita pocos retoques. Estos detalles te ayudarán a encontrar el punto de sabor y textura que te gusta, especialmente si lo preparas con un extractor:
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Empieza por los tomates. Elige piezas maduras y de temporada. Como el tomate es la base de la receta, su sabor se nota más que cualquier ajuste posterior.
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Ten en cuenta la temperatura. Si quieres beberlo nada más prepararlo, usa hortalizas frías. Si tienes tiempo, déjalo reposar en la nevera: los sabores se integran y podrás probarlo de nuevo antes de servir.
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Alterna los ingredientes en el extractor. Introduce las hortalizas blandas y jugosas entre otras más firmes. Coloca el ajo, la cebolla o las hierbas entre trozos de tomate o pepino para ayudar a que pasen por el aparato.
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Deja el aliño para el final. Añade el aceite, el vinagre y la sal al líquido ya extraído. Empieza con poco ajo y vinagre; siempre puedes intensificar el sabor, pero corregir un exceso cuesta más.
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Ajusta la consistencia poco a poco. Si el gazpacho te parece demasiado concentrado, incorpora agua fría en pequeñas cantidades y remueve antes de añadir más.
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Guarda la pulpa. La que queda tras la extracción puede servir para una sopa, una salsa de tomate, un sofrito, una crema de verduras o una masa salada.
Yo suelo probar el gazpacho una vez más justo antes de llevarlo a la mesa. Después de enfriarse, quizá solo necesite una pizca de sal o unas gotas de vinagre.
¿Cómo almacenar un gazpacho casero? Consejos prácticos
Como el gazpacho se prepara con ingredientes crudos, conviene enfriarlo y guardarlo en cuanto termines. Así puedes tener varias raciones listas sin descuidar su conservación.
He aquí algunos tips que puedes tomar en cuenta:
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Refrigéralo enseguida. Mantén el frigorífico a 4 °C o menos y evita dejar el gazpacho sobre la encimera durante periodos prolongados.
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Usa un recipiente limpio y hermético. Uno de vidrio, como los tarros de zumo Hurom, te permite repartir el gazpacho en varias raciones.
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Consúmelo preferiblemente en tres días. Conserva mejor su sabor y frescura. Si preparas varias jarras, anota la fecha en cada recipiente.
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Guarda las guarniciones por separado. Añade el pepino picado, los picatostes o las hierbas justo antes de servir para que mantengan su textura.
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Remueve antes de tomarlo. Es normal que el aceite y el líquido se separen un poco durante el reposo.
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Deséchalo si observas cambios evidentes. Un olor, color o textura inusual es motivo suficiente para tirarlo. Si dudas de su conservación, no lo pruebes para comprobar si sigue siendo seguro.
Dale un sitio al gazpacho casero en tu menú de verano
El gazpacho ha cambiado mucho desde sus primeras versiones, y quizá por eso sigue teniendo sitio en tantas cocinas. Puedes prepararlo con pan y tomarlo con cuchara, o dejarlo más fluido para servirlo en vasos bajos.
Si te apetece una textura fina, el prensado en frío de Hurom te ofrece otra manera de trabajar las hortalizas y ajustar después el aliño a tu gusto. Empieza con buenos tomates, prueba antes de enfriar y guarda una jarra en la nevera.
En esos días en los que el calor no da tregua, agradecerás tenerla lista.
FAQs
¿Por qué se llama gazpacho?
El origen exacto del nombre no está resuelto. El diccionario de la RAE recoge una posible procedencia del árabe hispánico, pero la presenta como una hipótesis. La palabra también aparece en «gazpachos manchegos», aunque ese plato es un guiso caliente muy distinto.
¿Qué ingredientes lleva el gazpacho?
El gazpacho andaluz suele llevar tomate, pimiento, pepino, ajo, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal. Algunas recetas añaden pan para darle cuerpo y otras incorporan un poco de agua para que resulte más ligero.
¿Cómo se prepara un gazpacho casero?
Puedes hacerlo de tres formas: majando las hortalizas a mano, triturándolas con una batidora o pasándolas por un extractor. Después ajusta el aceite, el vinagre y la sal, y déjalo enfriar.
Si eliges el extractor y quieres añadir pan, remójalo en parte del gazpacho obtenido y mézclalo con una batidora.
¿Cuántos tomates necesito para un litro de gazpacho?
Puedes tomar 1 kg de tomates maduros como punto de partida. La cantidad de gazpacho que obtendrás también dependerá del pepino, el pimiento y el agua que añadas, así como del rendimiento del extractor si lo usas.
¿Cómo puedo hacer gazpacho sin tomate?
Prueba preparando el ajoblanco malagueño, o bien una versión de pepino y albahaca. Son sopas frías con sabores distintos al gazpacho andaluz, pero igual de apetecibles en verano.
¿El gazpacho lleva cebolla?
No es imprescindible en la receta andaluza, aunque algunas personas añaden un poco. Si quieres probarla, empieza con una cantidad pequeña: cruda tiene un sabor intenso.
¿El gazpacho lleva pan?
Puede llevarlo, pero no es obligatorio. El pan remojado aporta espesor. Si prefieres un gazpacho sin pan para beber, puedes ajustar su consistencia con un poco de agua fría.
¿Cuál es el gazpacho más saludable?
No hay una única versión que lo sea para todo el mundo. Un gazpacho con variedad de hortalizas encaja bien en una alimentación equilibrada.
¿Cuánto dura el gazpacho casero en la nevera?
Para disfrutar de su mejor sabor y frescura, consúmelo preferiblemente en tres días. Guárdalo enseguida en un recipiente limpio y cerrado, con el frigorífico a 4 °C o menos.
¿El gazpacho casero se puede congelar?
Sí. Repártelo en recipientes aptos para congelación y deja espacio para que se expanda. Descongélalo en la nevera y remuévelo bien antes de servir: la textura puede cambiar y los ingredientes separarse. Conviene congelar las guarniciones por separado o prepararlas frescas.